Introducción 

La presente noticia pretende denotar el contexto de la guerra entre Israel y Hamas que ha estado en el ojo del huracán los últimos meses. Cabe mencionar que esta problemática se ha arrastrado desde hace poco mas de un siglo, la presencia del Judaísmo en el territorio antiguo de Palestina no tuvo buena acogida por parte de los piases árabes con creencias islámicas; impactando en el aumento de guerras a favor de mantener la religión musulmana además de la recuperación de terrenos usurpados que pertenecían a Palestinos.

Asimismo esta guerra consta de una problemática político, territorial, cultural y religioso que ha perdurado a lo largo de la historia en el escenario mundial. Considerando esto, es sabido que millones de personas se han visto afectadas bajo este contexto de guerra, jóvenes en guerra, prisioneros, familias completas y niños; enfrentándose a desafíos humanitarios y políticos en el corazón del medio oriente. En consecuencia, es importante considerar el contexto de este conflicto para dilucidar y entender bajo que argumentos se sustenta las naciones enfrentadas en cuestión, así como también identificar aspectos claves para aterrizar esta idea para describir el impacto humanitario y ambiental, según el criterio de la sustentabilidad y la seguridad alimentaria.

 

Contextualización del conflicto

Origen del conflicto: A finales del siglo 19, en Europa toma fuerza el sionismo, movimiento nacionalista que buscaba implementar el “Estado Judío” (Theodor Herz, 1896). Bajo este contexto surgió el antisemitismo que tuvo su máxima expresión durante el holocausto en la Segunda Guerra Mundial.

Este estado Judío se debía crear en una tierra, las cuales como opciones se tenían Argentina, Uganda y Birobidzhan; no obstante, según la religión la tierra santa esta ubicada entre el Mar Mediterráneo y el Rio Jordán. Asimismo esta región también es sagrada para los cristianos y musulmanes, además durante los años en los cuales se quería implementar este Estado Judío, esta región estaba controlada por el Imperio Otomano, siendo su mayoría de la población Árabe.

Al terminar la primera guerra mundial el imperio otomano despareció y se abrió paso al Mandato Británico sobre Palestina. En este contexto Reino Unido aporto con la carta llamada Declaración de Balfour, la cual reconocía que los judíos debían situarse en tierras Palestinas, por lo que para 1922 la Sociedad de Naciones autoriza a Reino Unido a establecer una noción en palestina con el mandato británico para palestina. No obstante esta declaración no dio indicios de aspiración nacional a la que podían aspirar los árabes. 

A partir de esto en 1937 la comisión británica redacto un informe que pretendía la partición de Israel en un estado árabe, uno judío y una zona neutral para las zonas sagradas, no obstante este plan se desecha debido a que no era practico según análisis realizados. Asimismo para el año 1947 la Sociedad de Naciones aprueba la partición de Israel en un estado árabe y otro judío.

Posterior a la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido abandona el mandato Británico por desgaste de recursos, por lo que años después, en 1948 se declara la independencia de Israel, experimentando hasta la actualidad variados conflictos armados en donde la cantidad de muertos consta de miles. Asimismo el pasado 7 de octubre, las fuerzas de Hamas invadieron territorio israelí en la frontera de Gaza iniciando con una ataques terrestres, marítimos y por aire, disparando alrededor de 2200 cohetes contra Israel. 

Figura 1: Posición palestina en función del tiempo

Impactos Ambientales y Humanitarios 

Bajo este contexto, es importante considerar los impactos ambientales generados a partir del presente conflicto, ya que es evidente el deterioro ambiental que se genera. Es importante considerar que el acceso al agua, control de recursos naturales, y medios de vida están limitados para la población palestina por los Palestino; cabe mencionar que se ve estas necesidades como perspectivas militarles con el fin de dominar recursos naturales y así generar un desplazamiento forzado de familias. 

Entonces, para el análisis de los impactos humanitarios y ambientales tenemos en primer lugar el acceso al agua; actualmente el promedio de consumo de agua de un palestino es inferior que la de un israelí dada las condiciones impuestas por Israel. Asimismo los palestinos están sometidos a cortes del servicio y tarifas de consumo elevadas. Por otra parte los acuíferos disponibles tienen niveles de contaminación elevados, sumado a esto los asentamientos judíos ilegales tienen conexión de descargas directas de aguas servidas directo a acuíferos, así como también la gestión y tratamiento de residuos ligados a cierres de vertederos.

Con estas primeros impactos, se relacionan directamente con la agricultura y la producción de alimentos, esto se traduce a los químicos y pesticidas utilizados para la agricultura llevándolo a una agricultura de carácter extintivo. 

En cuanto al armamento militar, se visualiza una contaminación debido a los contaminantes y sustancias químicas utilizadas para los bombardeos, aumentando los casos de cáncer, intoxicación y problemas asociados a contaminación por uso de armamento bélico. 

 

Aspectos claves de la sustentabilidad

Con respecto a los aspectos claves a considerar con respecto a la sustentabilidad en contexto bélico, relacionados con seguridad alimentaria se consideran los siguientes impactos: 

Acceso a tierras agrícolas: El acceso a tierras agrícolas es un aspecto crítico de la sustentabilidad en la región. El conflicto ha resultado en la confiscación de tierras palestinas, lo que limita la capacidad de los agricultores para cultivar alimentos y generar ingresos. Esto afecta directamente la seguridad alimentaria de la población palestina al reducir su capacidad para producir alimentos de manera sostenible.

Control del agua: El acceso y el control del agua son fundamentales para la sustentabilidad y la seguridad alimentaria en una región árida como Israel y Palestina. La gestión equitativa de los recursos hídricos es esencial para garantizar que las comunidades tengan suficiente agua para el riego de cultivos y el consumo humano.

Acceso a mercados y comercio: La capacidad de las comunidades agrícolas para acceder a mercados y comerciar es esencial para la sustentabilidad. El conflicto a menudo restringe el movimiento de bienes y personas, lo que dificulta la exportación e importación de alimentos y productos agrícolas, lo que afecta la seguridad alimentaria.

Protección de la infraestructura agrícola: La destrucción de infraestructura agrícola, como invernaderos y sistemas de riego, durante los episodios de conflicto tiene un impacto devastador en la sustentabilidad y la seguridad alimentaria. La reconstrucción de estas instalaciones es crucial para la recuperación a largo plazo.

Acceso a semillas y recursos genéticos: La biodiversidad agrícola y el acceso a semillas resistentes a condiciones locales son esenciales para la resiliencia y la sustentabilidad de la agricultura. El conflicto puede dificultar el acceso a estas semillas, lo que afecta la capacidad de los agricultores para adaptarse a desafíos ambientales.

Protección de la salud y el bienestar de la población: La salud de la población es fundamental para la seguridad alimentaria. El conflicto puede tener graves consecuencias para la salud de las comunidades, lo que afecta su capacidad para trabajar en la agricultura y acceder a alimentos nutritivos.

Apoyo a la agricultura sostenible: Promover prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura de conservación y la diversificación de cultivos, es esencial para la sustentabilidad a largo plazo. El conflicto puede dificultar la implementación de estas prácticas.

Acceso a asistencia humanitaria: La seguridad alimentaria a menudo depende de la asistencia humanitaria en tiempos de conflicto. El acceso seguro y sin restricciones para los actores humanitarios es esencial para proporcionar alimentos y recursos a las comunidades necesarias.

Relacionar estos aspectos clave de la sustentabilidad con la seguridad alimentaria muestra cómo el conflicto en la región tiene un impacto directo en la capacidad de las comunidades para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación de manera sostenible. Abordar estas cuestiones es fundamental para mejorar la resiliencia de las poblaciones afectadas y avanzar hacia una solución sostenible en el conflicto israelí-palestino.

Anuncio de lanzamiento de bomba atómica en frontera de Gaza

Bajo este contexto, en una pasada conferencia, el ministro israelita Amichai Eliyahu fue suspendido debido a que indico que el uso de una bomba atómica en la franja de gaza se considerara como una opción de solución frente a los ataques. Cabe resaltar que estas medidas bajo «ética» de guerra no deben ser consideradas, debido a los impactos que tienen tanto humanitario, ambiental y los efectos secundarios que genera a largo plazo. Pero, ¿Qué consecuencias trae el uso de bombas atómicas? a continuación presentamos un listado: 

Lluvia radioactiva: Después de una explosión nuclear, se liberan partículas radiactivas en la atmósfera. Estas partículas pueden caer a la Tierra junto con la precipitación (como la lluvia) y contaminar áreas extensas. Esto se conoce como lluvia radioactiva. Puede causar la dispersión de contaminantes radiactivos en áreas distantes de la explosión y aumentar la exposición a la radiación.

Consecuencias a los habitantes: Las explosiones nucleares tienen consecuencias devastadoras para los habitantes de las zonas cercanas. Las personas expuestas directamente a la explosión pueden experimentar quemaduras, trauma físico y efectos agudos de la radiación, lo que a menudo se conoce como síndrome de irradiación aguda. Aquellos que quedan en las áreas afectadas pueden enfrentar un mayor riesgo de enfermedades a largo plazo, como cáncer, debido a la exposición a la radiación ionizante.

Radiación ionizante: La radiación emitida por una bomba atómica incluye radiación ionizante, que tiene la energía suficiente para eliminar electrones de los átomos y, por lo tanto, puede dañar células vivas. Esto puede provocar daño genético, mutaciones, enfermedades agudas y crónicas, y aumentar el riesgo de cáncer y otras enfermedades.

Daños a la flora y fauna: La radiación ionizante puede afectar tanto a la flora como a la fauna en áreas impactadas por una explosión nuclear. Puede dañar las plantas y los animales al afectar su material genético, causando mutaciones y daño celular. Además, la radiación puede propagarse a través de la cadena alimentaria, afectando a los organismos y a quienes los consumen.

Afectaciones a la Tierra y el agua: La explosión nuclear puede causar daños significativos al paisaje, incluyendo la destrucción de edificios y la creación de cráteres. También puede contaminar el suelo y el agua con partículas radiactivas, lo que afecta la calidad del agua y la capacidad de la tierra para soportar la vida vegetal y animal.

Estos efectos son devastadores y duraderos, y subrayan la necesidad de buscar la paz, la no proliferación nuclear y el desarme para evitar el uso de armas nucleares y prevenir estas consecuencias catastróficas.

Fotografía 1: Consecuencias de uso de bomba atómica. Fuente: Fotografía de The Asahi Shimbu; Hiroshima, Japón

Conclusiones

Esta guerra constante, ha sido una problemática en donde las soluciones son variadas pero los espacios de conversación o negociación son ineficientes para llegar a acuerdos de paz. Asimismo tiene implicancias significativas que afectan tanto el medio ambiente como la capacidad de las comunidades locales de satisfacer las necesidades básicas que se le presentan a corto y largo plazo. 

La búsqueda de soluciones efectivas para esta problemática se deben realizar de manera urgente, buscando la buena convivencia en donde no existan violaciones a los derechos humanos de manera indirecta y directa por como ha pasado a lo largo de los últimos años. Finalmente es clave considerar que bajo este contexto impacta significativamente en términos ambientales dando como consecuencia problemas en la seguridad alimentaria; usado en muchas ocasiones como un arma de guerra.